Textos Arquetípicos 20100801   Leave a comment

¡Oh Adán!, no te he dado ni rostro, ni lugar alguno que sea propiamente tuyo, ni tampoco función alguna que te sea peculiar. De este modo, aquel lugar, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los podrás anhelar, conquistar y conservar según tu deseo y designio.

Convives con otras especies cuya naturaleza está limitada por las leyes que yo les he dictado. Pero tú, por tu propia voluntad, te erigirás a ti mismo.

Te he puesto en el centro del mundo para que puedas contemplar mejor lo que en él existe. No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal ni inmortal. Eres artífice de ti mismo. Cual pintor o escultor te plasmarás y te esculpirás, libremente, según tus deseos y aspiraciones. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores. Pero, si así lo decide tu voluntad, podrás evolucionar hacia lo que es divino.

 

 Créditos: Pico de la Mirandola, Oratio de Hominis Dignitate

Etiquetas: pico de la mirándola, oratio de hominis dignitate, humanismo, renacimiento, textos arquetípicos, dignidad, decoro, autoestima, derechos civicos,

Publicado 1 agosto, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

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