Archivo para noviembre 2010

El Sexmo de Casarrubios (Asocio de la Universidad de la Tierra de Segovia -Comunidad de [[Villa]] Ciudad y Tierra de Segovia) y el Real Sitio del Escorial   Leave a comment

Créditos: Fajarlo, Casarrubios del Monte (Toledo)

EL REAL SITIO DEL ESCORIAL Y LA COMUNIDAD DE CIUDAD Y TIERRA DE SEGOVIA (ASOCIO MEDIEVAL DE LA UNIVERSIDAD DE LA TIERRA DE SEGOVIA -RAIMUNDO DE BORGOÑA 1088)   Leave a comment

 

Créditos: Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia

 

 

Giovanni Battista Castello (Juan Bautista Castello -el Bergamasco) dirige las obras del Escorial desde el 5 de septiembre de 1567 hasta su muerte, 1569   Leave a comment

Aunque el Sr. Llaguno hace digna memoria de Juan Bautista Castello Bergamasco [[el Bergamasco]] en una nota á la vida de Juan de Herrera, tomo 11, folio 120 coincidiendo con lo que yo hablé de él en mi Diccionario de Pintores y Escultores, no quiero dejar ahora de volver á tratar aquí de este profesor como arquitecto, siendo acreedor á que tenga artículo propio y separado.

Llamáronle el Bergamasco, porque era natural de Bérgamo en Italia, y vino á España con Gaspar Becerra el año de 1562: no con Rómulo Cincinato, como yo creía, y dije en una nota al artículo de Becerra, tomo II,  folio 110 o. Siendo su principal profesión la pintura, ayudó á este á pintar al fresco la torre del palacio antiguo de Madrid, que miraba al mediodía, y por sí solo pintó dos cubos de la galería de poniente en el mismo alcázar. Hubo de ejecutar estas obras desde agosto de 1563 hasta fines de 1564, pues en aquel año comenzó Becerra á pintar en el palacio, y en 15 de noviembre de este otro año se colocó la primera piedra del que hay en el Viso en la Mancha, en que Castello tuvo la parte principal. Es muy nombrado y conocido este palacio entre los profesores y aficionados a las bellas artes, por estar casi todo pintado al fresco interiormente por los célebres Perolas y por otros pintores italianos.

Yo le he visto siendo muchacho el año de 1769 la primera vez que fui á Andalucía, cuando no se había comenzado el camino carretero del Puerto del Rey, y era preciso tomar caballerías en aquella villa para subir á él. No me acuerdo de su forma exterior, pues solamente me llevaron la atención las pinturas de retratos de hombres grandes, de plazas, de jornadas, historias y adornos con que estaba enriquecido; pero hago memoria de que era grande, o a lo menos me lo pareció entonces, y de que tenía una espaciosa y magnífica escalera.

El famoso D. Álvaro Bazán, primer marqués de Santa Cruz, después de haber acreditado su valor y su prudencia en negocios de guerra y de estado, trató de construir en aquella su villa este edificio, sin duda para perpetuar en él la memoria de sus hazañas, de las de su padre y abuelo, que mandó pintar, o como dice un adagio castellano, “el marqués de Sta. Cruz hizo un palacio en el Viso, porque pudo y porque quiso”

Para ello elegiría entre los mejores profesores que habría en el reino, el que más le agradase, y Garibay dice en el tomo VIII de sus obras manuscritas, folio 458, que eligió á Juan Bautista Bergamasco, notable arquitecto, quien hizo la traza y comenzó el edificio el día 15 de noviembre de 1564, con ayuda de otro arquitecto y escultor, también italiano, llamado Juan Bautista Olamosquin, que sin duda haría de aparejador, y de otros maestros canteros y albañiles de la misma nación.

Esta obra del palacio del Viso hubo de acreditar mucho al Bergamasco en la arquitectura; pues habiendo muerto Juan Bautista de Toledo, autor y maestro de la suntuosa del Escorial, Felipe II, no satisfecho de los conocimientos y práctica de Juan de Herrera, sucesor de Toledo en la dirección de aquella fábrica, encargó la traza de la escalera principal del monasterio á Castello Bergamasco, sin duda por las pruebas que habla dado de su saber en el dicho palacio del Viso y en su escalera, cuando Herrera no podía manifestar ningunas con obras que hubiese construido hasta entonces.

Agradó tanto al Rey la traza de la escalera del Escorial, que recibió al Bergamasco en su servicio el día 5 de setiembre de 1567, con el encargo de hacer trazas, modelos y otras cosas, con la obligación de concurrir cuando se le llamase á los sitios reales, y con el sueldo que dice la real cédula que copia el Sr. Llaguno en una nota á la vida de Herrera, tomo II, folio 120.

Las trazas y modelos que hacia Castello le proporcionaron varias comisiones para traer mármoles de Génova para las obras que entonces se hacían en el palacio de Madrid [[Alcázar de Madrid]], en el Escorial y en otros sitios reales, resultándole mucha utilidad, pues cuando murió le debía la real hacienda doscientos tres mil novecientos sesenta y cinco maravedís, como consta en los libros de registro de la junta de obras y bosques, que yo he ,examinado, y que este tribunal mandó pagar aquella cantidad á la viuda Margarita Castello.

Falleció este profesor, á quien el P. Sigüenza llama hombre de mucho ingenio en pintura y arquitectura, en Madrid, el año de 1569, y dejó dos hijos, Nicolás Granelo y Fabricio Castello, que se hicieron famosos pintores en España, por lo que trabajaron al fresco en los adornos grotescos de las salas de Capítulos y de las Batallas del monasterio del Escorial, y en otras partes”.

Créditos: “Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su Restauración”, por el Excmo. Señor D. Eugenio Llaguno y Amirola, ilustradas y acrecentadas con notas, adiciones y documentos por D. Juan Agustin Cean-Bermudez, Censor de la Real Academia de la Historia, Consiliario de la de S. Fernando, e Individuo de otras de las Bellas Artes. Tomo III. de orden de S. M. Madrid en la Imprenta Real. Año de 1829. Pág. 7-9.

LOS REALES ESTANQUES DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA EN 1603, I Parte – FRAY JOSÉ DE SIGÜENZA, BIBLIOTECARIO DE FELIPE II   Leave a comment

EL CUARTO ESTANQUE DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA (Granjilla IV)

Entre otras cosas que hay aquí de ver y de estimar, son cuatro estanques, donde se recoge mucho agua y mucha pesca. El primero y el menor está junto a la casa que he dicho: tendrá ochocientos o novecientos pies en contorno, y allí un pescadero grande cubierto, una fuente en medio de él y poyos alrededor, y el estanque cercado todo de frescura y arboleda.

Sobre este, otro mayor doblado; divídelos un paredón fuerte: tendrá cerca de dos mil pies en contorno. Junto a él está otra fuente de invención graciosa; se ve sentado encima de unas peñas, recostado sobre unos delfines, un

Neptuno grande con su tridente y corona como rey de las aguas; al derredor está una alberca rústica, con sus términos a techos, que son unos albahaqueros o tiestos grandes muy hermosos, donde, por entre sus flores y hierbas, arrojan el agua en alto con mucha furia, y juntándose unos con otros y hacia el mismo Neptuno, hacen como una nube de agua, que se baja resolviendo y desgranando; y por el tridente, corona y delfines, despide el Neptuno otros muchos hilos de agua en correspondencia, de donde se causa una pluvia artificial de gran hermosura a la vista.

La alberca está cercada por al derredor con tejidos de jazmines y ligustres, parras y olmos, que hacen sombra en medio de los calores del verano, y en todos los asientos de piedra, para gozar despacio de toda esta vista junta: estanque, caños, árboles, verduras y sombra.

Estas cosas todas las digo como las he visto muchos años y como las dejó el Rey, nuestro patrón y fundador; mas al punto que esto escribo ya van desdiciendo mucho de su primera hermosura, y si no hay más cuidado con ellas, presto no habrá nada, porque pierden perpetuo cuidado.

El tercer estanque también es doblado a este segundo, de suerte que tendrá poco menos cuatro mil pies de rodeo. En medio de él se hace una isla cuadrada de cien pies por cada lado, con sus antepechos y asientos de piedra bien labrada. En el centro de la isla, un cenador cubierto con su maderamiento y chapitel de pizarra. Las paredes de enrejado o celosías, de madera, entretejidos granados, avellanos, parras, jazmines y madreselvas. Alrededor del cenador está levantado un intrincado laberinto con sus calles revueltas, que como son las paredes algo altas, tejidas de ligustros y otras plantas, que las dejan enredadas y fuertes, hacen dificultosa la salida a quien osa entrar en ellas sin el hilo de Ariadna.

El cuarto estanque es aún mayor que este: parece un apacible y extendido lago o playa; tiene de ancho por la pared de piedra bien labrada, que le divide de este otro, con un fuerte terrapleno, cerca de mil pies, y de largo, mucho más. Con este caudal de agua, aun en los años muy secos y estériles, se riega bastantemente toda esta dehesa y granja, sin que le falte con que sustentar mucha abundancia de pesca que se cría en él, aunque hay grandes cuarteles de frutales y diferencias de frutas, muchos jardines, calles largas de diversos árboles, paredes y tejidos de rosales, porque todo está lleno de esto y a todo provee de agua este estanque grande; y en él y por los demás se ven nadar manadas de cisnes blancos, que le dan mucha hermosura, críanse aquí con no mucho cuidado, y a veces, entre ellos y los peces, se ven alegres competencias y riñas sobre la ración que les echan.

Créditos: Profesores y Catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid (www.lafresneda.org).

Publicado 28 noviembre, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

LA EXCLAUSTRACIÓN DE LOS JERÓNIMOS Y LA DEGRADACIÓN DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA   Leave a comment

En este sitio mandó después Felipe II fabricar un pequeño palacio, y una casa de recreo a modo de convento, donde los monjes tuviesen su granja, y por esto se llama ahora la Granjilla. Adornó aquella quinta con jardines, que fueron los primeros que arregló y plantó el P. Fr. Marcos de Cardona, sujeto de gran habilidad e inteligencia en la horticultura, embellecidos con fuentes, cascadas y cenadores; hizo cinco magníficos y costosos estanques para el riego, donde se cría buena y abundante pesca; y se plantaron en todo el parque largas calles de árboles, que hacían aquel sitio deliciosisimo, aunque muy tercianario por la humedad de los estanques. Desde que dejó de existir la comunidad, la capilla y casa no se han reparado; los jardines, fuentes y estanques, ya muy deteriorados desde la invasión francesa, se han acabado de perder; y las zarzas y el tiempo, ayudado de la mano destructora del hombre, han casi borrado las bellezas de aquella mansión deliciosa. ¡Desgracia es que lo que se había conservado a través de dos siglos y medio, acabe de perderse por la incuria y el abandono!

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

José QUEVEDO, Historia del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Madrid, 1849.

Créditos: Profesores y Catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid (www.lafresneda.org).

Publicado 25 noviembre, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

LOS REALES ESTANQUES DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA EN 1603, II Parte – Fray José de Sigüenza   Leave a comment

EL CUARTO ESTANQUE DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA: LA PISCIFACTORÍA DEL MONASTERIO DEL ESCORIAL (Granjilla IV)

Entre otras cosas que hay aquí de ver y de estimar, son cuatro estanques, donde se recoge mucho agua y mucha pesca. El primero [Granjilla IV] y el menor está junto a la casa que he dicho: tendrá ochocientos o novecientos pies en contorno, y allí un pescadero grande cubierto, una fuente en medio de él y poyos alrededor, y el estanque cercado todo de frescura y arboleda.

EL ESTANQUE DE NEPTUNO (Granjilla III)

Sobre este, otro mayor doblado; divídelos un paredón fuerte: tendrá cerca de dos mil pies en contorno. Junto a él está otra fuente de invención graciosa; se ve sentado encima de unas peñas, recostado sobre unos delfines, un Neptuno grande con su tridente y corona como rey de las aguas; al derredor está una alberca rústica, con sus términos a techos, que son unos albahaqueros o tiestos grandes muy hermosos, donde, por entre sus flores y hierbas, arrojan el agua en alto con mucha furia, y juntándose unos con otros y hacia el mismo Neptuno, hacen como una nube de agua, que se baja resolviendo y desgranando; y por el tridente, corona y delfines, despide el Neptuno otros muchos hilos de agua en correspondencia, de donde se causa una pluvia artificial de gran hermosura a la vista.

La alberca está cercada por al derredor con tejidos de jazmines y ligustres, parras y olmos, que hacen sombra en medio de los calores del verano, y en todos los asientos de piedra, para gozar despacio de toda esta vista junta: estanque, caños, árboles, verduras y sombra.

Estas cosas todas las digo como las he visto muchos años y como las dejó el Rey, nuestro patrón y fundador; mas al punto que esto escribo ya van desdiciendo mucho de su primera hermosura, y si no hay más cuidado con ellas, presto no habrá nada, porque pierden perpetuo cuidado.

EL ESTANQUE DE LA ISLA (Granjilla II)

El tercer estanque también es doblado a este segundo, de suerte que tendrá poco menos cuatro mil pies de rodeo. En medio de él se hace una isla cuadrada de cien pies por cada lado, con sus antepechos y asientos de piedra bien labrada. En el centro de la isla, un cenador cubierto con su maderamiento y chapitel de pizarra. Las paredes de enrejado o celosías, de madera, entretejidos granados, avellanos, parras, jazmines y madreselvas. Alrededor del cenador está levantado un intrincado laberinto con sus calles revueltas, que como son las paredes algo altas, tejidas de ligustros y otras plantas, que las dejan enredadas y fuertes, hacen dificultosa la salida a quien osa entrar en ellas sin el hilo de Ariadna.

EL ESTANQUE ALTO (Granjilla I)

El cuarto estanque es aún mayor que este: parece un apacible y extendido lago o playa; tiene de ancho por la pared de piedra bien labrada, que le divide de este otro, con un fuerte terrapleno, cerca de mil pies, y de largo, mucho más. Con este caudal de agua, aun en los años muy secos y estériles, se riega bastantemente toda esta dehesa y granja, sin que le falte con que sustentar mucha abundancia de pesca que se cría en él, aunque hay grandes cuarteles de frutales y diferencias de frutas, muchos jardines, calles largas de diversos árboles, paredes y tejidos de rosales, porque todo está lleno de esto y a todo provee de agua este estanque grande; y en él y por los demás se ven nadar manadas de cisnes blancos, que le dan mucha hermosura, críanse aquí con no mucho cuidado, y a veces, entre ellos y los peces, se ven alegres competencias y riñas sobre la ración que les echan.

NOTAS DE PIE DE PÁGINA

Fray José de SIGÜENZA: Historia de la Orden de San Jerónimo, Fundación del Monasterio de El Escorial, 1603.

Créditos: Profesores y Catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid (www.lafresneda.org).

Publicado 25 noviembre, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

SIGLO XIX – CRONOLOGÍA DE LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA   Leave a comment

1856

  • 23 de junio, la Capilla de La Fresneda es bendecida solemnemente después de haberse concluido la restauración de que fue objeto por mandato de reina Isabel II.

1870

Los días 27 de junio y 13 de julio, se lleva a cabo la subasta pública de La Fresneda como Patrimonio de la Corona, segregándose en 14 fincas, La Granjilla es adquirida por la familia Aguirre Borrell.

Créditos: Profesores y Catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid (www.lafresneda.org).

Publicado 24 noviembre, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

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