Giovanni Battista Castello (Juan Bautista Castello -el Bergamasco) dirige las obras del Escorial desde el 5 de septiembre de 1567 hasta su muerte, 1569   Leave a comment

Aunque el Sr. Llaguno hace digna memoria de Juan Bautista Castello Bergamasco [[el Bergamasco]] en una nota á la vida de Juan de Herrera, tomo 11, folio 120 coincidiendo con lo que yo hablé de él en mi Diccionario de Pintores y Escultores, no quiero dejar ahora de volver á tratar aquí de este profesor como arquitecto, siendo acreedor á que tenga artículo propio y separado.

Llamáronle el Bergamasco, porque era natural de Bérgamo en Italia, y vino á España con Gaspar Becerra el año de 1562: no con Rómulo Cincinato, como yo creía, y dije en una nota al artículo de Becerra, tomo II,  folio 110 o. Siendo su principal profesión la pintura, ayudó á este á pintar al fresco la torre del palacio antiguo de Madrid, que miraba al mediodía, y por sí solo pintó dos cubos de la galería de poniente en el mismo alcázar. Hubo de ejecutar estas obras desde agosto de 1563 hasta fines de 1564, pues en aquel año comenzó Becerra á pintar en el palacio, y en 15 de noviembre de este otro año se colocó la primera piedra del que hay en el Viso en la Mancha, en que Castello tuvo la parte principal. Es muy nombrado y conocido este palacio entre los profesores y aficionados a las bellas artes, por estar casi todo pintado al fresco interiormente por los célebres Perolas y por otros pintores italianos.

Yo le he visto siendo muchacho el año de 1769 la primera vez que fui á Andalucía, cuando no se había comenzado el camino carretero del Puerto del Rey, y era preciso tomar caballerías en aquella villa para subir á él. No me acuerdo de su forma exterior, pues solamente me llevaron la atención las pinturas de retratos de hombres grandes, de plazas, de jornadas, historias y adornos con que estaba enriquecido; pero hago memoria de que era grande, o a lo menos me lo pareció entonces, y de que tenía una espaciosa y magnífica escalera.

El famoso D. Álvaro Bazán, primer marqués de Santa Cruz, después de haber acreditado su valor y su prudencia en negocios de guerra y de estado, trató de construir en aquella su villa este edificio, sin duda para perpetuar en él la memoria de sus hazañas, de las de su padre y abuelo, que mandó pintar, o como dice un adagio castellano, “el marqués de Sta. Cruz hizo un palacio en el Viso, porque pudo y porque quiso”

Para ello elegiría entre los mejores profesores que habría en el reino, el que más le agradase, y Garibay dice en el tomo VIII de sus obras manuscritas, folio 458, que eligió á Juan Bautista Bergamasco, notable arquitecto, quien hizo la traza y comenzó el edificio el día 15 de noviembre de 1564, con ayuda de otro arquitecto y escultor, también italiano, llamado Juan Bautista Olamosquin, que sin duda haría de aparejador, y de otros maestros canteros y albañiles de la misma nación.

Esta obra del palacio del Viso hubo de acreditar mucho al Bergamasco en la arquitectura; pues habiendo muerto Juan Bautista de Toledo, autor y maestro de la suntuosa del Escorial, Felipe II, no satisfecho de los conocimientos y práctica de Juan de Herrera, sucesor de Toledo en la dirección de aquella fábrica, encargó la traza de la escalera principal del monasterio á Castello Bergamasco, sin duda por las pruebas que habla dado de su saber en el dicho palacio del Viso y en su escalera, cuando Herrera no podía manifestar ningunas con obras que hubiese construido hasta entonces.

Agradó tanto al Rey la traza de la escalera del Escorial, que recibió al Bergamasco en su servicio el día 5 de setiembre de 1567, con el encargo de hacer trazas, modelos y otras cosas, con la obligación de concurrir cuando se le llamase á los sitios reales, y con el sueldo que dice la real cédula que copia el Sr. Llaguno en una nota á la vida de Herrera, tomo II, folio 120.

Las trazas y modelos que hacia Castello le proporcionaron varias comisiones para traer mármoles de Génova para las obras que entonces se hacían en el palacio de Madrid [[Alcázar de Madrid]], en el Escorial y en otros sitios reales, resultándole mucha utilidad, pues cuando murió le debía la real hacienda doscientos tres mil novecientos sesenta y cinco maravedís, como consta en los libros de registro de la junta de obras y bosques, que yo he ,examinado, y que este tribunal mandó pagar aquella cantidad á la viuda Margarita Castello.

Falleció este profesor, á quien el P. Sigüenza llama hombre de mucho ingenio en pintura y arquitectura, en Madrid, el año de 1569, y dejó dos hijos, Nicolás Granelo y Fabricio Castello, que se hicieron famosos pintores en España, por lo que trabajaron al fresco en los adornos grotescos de las salas de Capítulos y de las Batallas del monasterio del Escorial, y en otras partes”.

Créditos: “Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su Restauración”, por el Excmo. Señor D. Eugenio Llaguno y Amirola, ilustradas y acrecentadas con notas, adiciones y documentos por D. Juan Agustin Cean-Bermudez, Censor de la Real Academia de la Historia, Consiliario de la de S. Fernando, e Individuo de otras de las Bellas Artes. Tomo III. de orden de S. M. Madrid en la Imprenta Real. Año de 1829. Pág. 7-9.

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