Ni España es España ni El Escorial es el Real Sitio del Escorial: Los intereses de Mercado y Políticos en conflicto con la Ciudadanía   Leave a comment

España no es España

(…) El problema es que España no es España. Es decir, que no somos lo que tenemos que ser, lo que debemos ser, esto es, lo que somos. Porque toda realidad humana consiste verdaderamente en su plenitud, en su ideal. Es con relación a él como debe ser juzgada y valorada. Y España vive horas precarias, alejadas de su ideal, de su ser. Es inferior, no con relación a otras naciones, lo que no sería acaso muy grave; es inferior a sí misma.

Un síntoma, que no causa, muy reciente es el resultado de las elecciones autonómicas catalanas. El resultado ha sido bueno, desde luego, para el ganador, (…) Pero ¿ha sido el resultado bueno para España? (…) Si el objetivo es sustituir al actual presidente del Gobierno, la cosa marcha bien. Si se trata, sobre todo, del bien de la Nación, no cabe afirmar lo mismo. (…)  La invertebración institucional de España, visible para todo el que quiera lealmente ver, es consecuencia de una invertebración nacional radical. Y esta, a su vez, es la consecuencia de una grave crisis intelectual y moral, que padece la sociedad, no solo el Gobierno. Porque mucho es lo malo que compartimos con nuestros aliados de la Unión Europea, pero no poco lo que reviste entre nosotros más agudas y nocivas proporciones. La crisis es europea, y no solo, pero aquí alcanza dimensiones más hondas. El alcance de estas obligaría a revelar aspectos esenciales de la realidad nacional de España. En la superficie, solo se pueden resolver los problemas superficiales. En la hondura, cabe acometer los hondos.

Tengo para mí que es menester revisar la Transición, pero acaso en una dirección opuesta a la que ha pretendido el actual Gobierno. Algunos de los problemas proceden de los errores pasados, errores de un proceso en general acertado e incluso, en muchos aspectos, ejemplar. (…)  y me refiero a la política, es decir, a lo superficial y menos grave, quizá el principal sea la mala solución del problema de la configuración del Estado de las Autonomías, o, para ser más incisivo, en la falsa solución del problema de la unidad nacional. Tiene varias dimensiones, incluida la fundamental del deficiente sistema electoral. Urge cerrar el sistema autonómico, la incesante batalla competencial. Y urge hacerlo en una dirección vertebradora y no disgregadora. La unidad de España no es solo un bien político, sino también moral.

Entonces no es solo, ni principalmente, la gravísima crisis económica lo que reclama un gran pacto nacional. Es la vertebración de España, su ser como nación, lo que está en juego. Es absurdo intentar contentar a quienes no se van a contentar. Es este uno de los cinco grandes problemas nacionales que España tenía planteados en el albor del siglo XX. Sigue existiendo ahora, incluso agravado. Negar la posibilidad de la secesión es negar la realidad. Y toda realidad negada termina por vengarse. Es cierto que resulta preferible cumplir este imperativo por la vía de la persuasión más que por la de la fuerza. Pero hay poco nuevo. Basta con recordar las palabras de Ortega y Gasset sobre el problema catalán para obtener luz y claridad. Seguimos prisioneros de viejos errores.

(…) La neutralidad religiosa del Estado no consiste ni en el tratamiento igual de lo que de suyo es desigual ni en la asunción de una especie de ateísmo de Estado. (…)  La educación, al margen de que la función del Estado no deba consistir en determinar su contenido, sino en garantizar el ejercicio del derecho a ella, no puede ser asunto partidista. (…) Y ya tenemos, más o menos amenazantes, los cinco grandes problemas nacionales.

Así, y parafraseando a Ortega, cabría, paradójicamente, afirmar que si España es el problema España es también la solución. Y no se trata de volver a una tradición perdida, sino más bien de recuperar la idea, el ideal, de lo que España puede ser, debe ser. La idea de una nueva concordia nacional, traducida en un gran pacto político, cobra vigencia. Pero, si no me equivoco, no tanto para superar la crisis económica, sino, sobre todo, para renovar el acuerdo perdido de la Transición. La existencia de una grave crisis económica es patente. La existencia de una profunda crisis institucional no lo es tanto. La de una honda crisis intelectual y moral aún lo es menos. Por mi parte, me encuentro entre los que piensan que el orden y urgencia es precisamente este: crisis moral, crisis institucional y crisis económica. Y, si estamos en lo cierto, la solución transita entonces por ese orden. Y la solución solo puede partir del reconocimiento de la naturaleza del problema y de la evidencia del orden de prioridades. Así, que España no sea Irlanda o Grecia no nos proporciona consuelo especial. Lo que importa es que España sea España, es decir, lo que tiene que ser, lo que es. Y, hoy, el problema reside en que España no es España.

[[Camelotescorial es un Proyecto Transversal, Utópico y Filantrópico. Somos un Grupo Abierto de Trabajo Cultural Multidisciplinar. Trabajamos para recuperar, restaurar y divulgar el Legado Natural, Cultural y Simbólico de la Monarquía Hispánica y de las Ordenes Monásticas de San Jerónimo, San Agustín y San Benito, en el Real Sitio del Escorial (municipios de El Escorial y de San Lorenzo de El Escorial).

Queremos que Las Cortes Españolas proclamen solemnemente, que, en su calidad de Palimpsesto de las Edades de Hispania, el Real Sitio del Escorial es un Territorio Histórico Inalienable de Dominio Público: Español, Europeo y Universal.

Parafraseando, extrapolando e interpolando un texto de Édouard Glissant, “El Escorial no pertenece a Occidente. Es un Proyecto, no es un Lugar”: “Yo sé quién soy —respondió Don Quijote—, y sé que puedo ser, (…)”;

“Lo que escribió Cervantes, lo que pintó Velázquez, lo que edificó Herrera [[interpretando las trazas de Juan Bautista de Toledo y los deseos de Felipe II]] influye sobre lo que hicimos, pensamos y sentimos los españoles de hoy.

Duele denunciar la Devastación Cultural, Simbólica y Medioambiental del Inalienable Territorio Histórico del Real Sitio del Escorial, declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno Regional de Madrid.

Duele denunciar la Devastación Cultural, Simbólica y Medioambiental del Inalienable Territorio Histórico del Real Sitio del Escorial, declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno Regional de Madrid y, “de facto”, Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO: Decision – 08COM IX.A – Inscription: Monastery and Site of the Escurial, Madrid (Spain).

Crédtitos: Ignacio Sánchez Cámara

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