Felipe II y Sarmiento de Gamboa   Leave a comment

Tras el descubriendo en octubre de 1520 del paso del Sur entre el Atlántico y el Pacífico por Magallanes -expedición que partió de Sanlúcar de Barrameda-, ningún otro europeo surcó este tempestuoso estrecho hasta que el capitán inglés Francis Drake lo atravesó de nuevo en 1578. Alarmados los españoles porque los ingleses conocieran el paso hacia el Pacífico, Felipe II ordena poblar y fortificar el Estrecho de Magallanes, encargando el proyecto a Pedro Sarmiento de Gamboa, que ya había explorado unos años antes este estratégico pasaje marítimo.

La flota colonizadora parte desde Sanlúcar de Barrameda el 25 de septiembre de 1581 con 23 barcos y 3.000 personas, sucediéndole una serie ininterrumpida de desgracias. Nada mas zarpar, un temporal hundió cuatro naves, por lo que tuvo que regresar al puerto de Cádiz, desde donde partió de nuevo el 9 de diciembre rumbo a Sudamérica. Durante el trayecto hasta el Estrecho de Magallanes sufrieron más bajas y deserciones. En 1584 funda, con los poco más de 500 supervivientes, las dos primeras colonias de europeos en las costas magallánicas -Nombre de Jesús y Rey Don Felipe- pero con tanto desacierto que el duro clima provocó la muerte del ganado y se malograron las cosechas.

Sarmiento de Gamboa regresó a Río de Janeiro desde donde intentó aprovisionar a estos poblados, pero el mal tiempo lo impidió, hundiéndose el barco con las provisiones. Tras otro intento fallido decide volver a España para recabar ayuda al Rey, pero durante el viaje fue apresado por una nave inglesa y llevado ante la reina Isabel I, que termina por dejarlo en libertad. En su camino por tierra hacia España fue capturado por hugonotes franceses, manteniéndolo preso por tres años hasta que Felipe II pagó su rescate, llegando finalmente a El Escorial en 1590. El Rey no atendió sus peticiones para que mandara refuerzos en ayuda a las nuevas poblaciones del Estrecho de Magallanes, aunque Sarmiento de Gamboa desconocía que ya era demasiado tarde, los colonos habían muerto de inanición.

En 1587 el corsario inglés Tomás Cavendish había fondeado en la Ciudad del Rey Felipe y encontrando un espectáculo dantesco: cadáveres por todos sitios, incluso un ahorcado pendía aún del patíbulo. Cavendish rebautizó la zona como Port Famine (Puerto Hambre). El único superviviente de la expedición de poblamiento, Tomé Hernández, fue recogido y trasladado a Chile, donde pudo contar al gobernador los últimos días de la colonia. Del poblado no queda más que las ruinas del muro de la iglesia, habiéndose encontrado algunos esqueletos de los infortunados colonos. Una triste y deteriorada placa recuerda la fracasada gesta de la colonización de este paso maldito.

Tras este desastre, no habría otro intento por poblar estas tierras, al sur del sur del continente americano, hasta mediados del siglo XIX cuando las jóvenes repúblicas de Chile y Argentina comienzan una carrera por la soberanía de las tierras y mares australes. Chile se adelanta y funda Fuerte Bulnes pero, tras una sangrienta revuelta, la guarnición se muda a Punta Arenas, que sigue siendo la única ciudad en el Estrecho de Magallanes. Los argentinos, por su parte, instalan un destacamento militar en el Canal de Beagle, que daría lugar a Ushuaia, la llamada ciudad del fin del mundo. El sueño de Sarmiento de Gamboa se materializó trescientos años después, aunque ello significaría el principio del fin de los indígenas fueguinos -los onas y yámanas-, que terminaron siendo exterminados.

Entre los logros de Sarmiento de Gamboa cabe destacar que cartografió el Estrecho de Magallanes, realizando la primera navegación del Pacífico al Atlántico. Más de veinte accidentes geográficos importantes del Estrecho de Magallanes y regiones aledañas conservan los nombres que Sarmiento les otorgara. Un majestuoso pico de Tierra de Fuego, de 2.300 metros de altitud, lleva el nombre de Sarmiento, bautizado por Parker King, el comandante del Adventure, buque que, junto al famoso Beagle, exploró estos mares remotos. Charles Darwin lo describió como “un espectáculo espléndido; el velo de nubes que nos oculta el Sarmiento se disipa poco a poco y descubre a nuestra montaña”.

Créditos: JUAN / CLAVERO | Diario de Cádiz – 16.12.2010

Publicado 16 diciembre, 2010 por Andrés Magaña García en El Escorial de Felipe II, Felipe II

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