El Escorial-Valdemorillo por la senda de los molinos de agua   Leave a comment

Crear visiones de lugares venideros y saber que siempre serán lejanos, inalcanzables como todo ideal. Huir lo viejo. Mirar el filo que corta un agua espumosa y pesada. Arrancarse de lo conocido. Beber lo que viene. Tener alma de proa. Ricardo Güiraldes.

clip_image001

La mayoría de las veces puede más el deseo de rodar y rodar que los kilómetros que hay en mis piernas pueden aguantar. Desde hace un par de años comparto dos pasiones, el senderismo y la bici. El año pasado deje muy de lado a mi vieja compañera de grandes aventuras la bicicleta hasta llegar a destrozar mis primeras botas de trekking por los pirineos y la sierra de Madrid. Este año la he prometido estar más con ella y disfrutar de nuevo juntos por nuevas rutas, senderos y veredas dedicándola más mimos y cuidados.

clip_image002

Febrero nos esta regalando primaveras o mejor dicho fiándolas que luego seguro se las cobra con semanas de mal tiempo cuando ya empezamos a lucir los pantaloncitos cortos. Últimamente dado que no tengo vida, solo trabajo y duermo tengo que decidir los viernes a última hora que ruta hacer y esta vez me he dibujado una que promete con 50 km de falso llano para ver como anda mi fondo bicicletero. Me acompaña Borja aún con el resfriado a cuestas que no termina de dejarle en paz.

Mis planes son salir del Escorial para enlazar con Valdemorillo, tras pagar el peaje de asfalto imprescindible para disfrutar de los senderos de Peralejo.

En esta senda hay un paso que desde hace 5 años soy incapaz de superar, siempre lo intento y siempre termino frenando antes de intentarlo siquiera. Creo que no lo superare nunca, tal vez sea también por eso que me encanta esta senda y hacerla un par de veces al año, solo para encontrármelo y ver que los dos seguimos tan cabezones como siempre, ya lo dijo Henry Ward Beecher, “La diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad, y el otro de un fuerte no”.

Al tomar la vía pecuaria y antes del cruce de la senda que baja al Embalse de Valmayor, y la que sube a Zarzalejo estación, nos encontramos con cinco coches patrulla de los forestales y unos 10 agentes que están montando un control en la vía pecuaria con los coches cruzados y las señales de stop y a 20 kilómetros/hora, como estoy alucinando en colores les pregunto por el operativo y me dicen que es un control para las motos de campo.

clip_image003

Nosotros nos tiramos la senda de la izquierda la que da a Valmayor, mientras disfruto de una bajada muy divertida no puedo quitarme la imagen del control con los forestales y pensar que dentro de poco todo ese operativo será para pillarnos a nosotros por las sendas de la sierra.

Hasta Valmayor la ruta alterna pista con bajadas rápidas y algunos pasos curiosos. Dejamos atrás Valdemorillo y nos ponemos rumbo a uno de los objetivos primordiales del día que es recorrer la senda de los molinos, de la que he oído maravillas.

Dejamos atrás cerro Alarcón y a la altura de la cola de su embalse tomamos una senda muy estrecha que promete diversión a raudales y unas vistas extraordinarias. Dos parejas de jóvenes parejas con bellas mozas, de esas que da gusto encontrarse en la montaña nos advierten que la senda no es para bicis, pero como ya he oído tantas veces esa frase decido hacer oídos sordos y continuar.

Al principio la senda esta muy marcada si bien tenemos que estar bajándonos cada dos por tres ya que es imposible hacer los pasos, hasta el punto que tenemos que hacer una cadena para poder bajar las bicis por lo complicado de la bajada. A medida que el paisaje va ganando en belleza, la senda se va difuminando hasta desaparecer en medio de una maraña de vegetación y rocas por el que nos cuesta portear la bici, y digo portear, no empujarla.

clip_image004

Borja se queja por tener que cargar la bici y no ve el fin de este sufrimiento, menos mal que el trayecto fue corto unos 2 kilómetros de pura exploración y senderismo. Una vez alcanzamos la carretera me doy cuenta de mi error y la senda del molino no era la que habíamos recorrido sino la que tenemos que recorrer, Borja lee en el panel informativo que no es apta para las bicis y se niega a recorrerla, por lo optamos en rodear el tramo por la opción A de la senda que si es cicladle y retomar el track más adelante según nos informa un amable aldeano. Pero como el día estaba juguetón nos pasamos el cruce, nos metemos para el cuerpo un cuestón para terminar disfrutando del mirador de Navalagamella. Tras unos momentos de desazón, optamos por bajar y tras consultar con un pastor nos damos cuenta del error y enseguida volvemos a iluminar nuestros rostros fatigados con la sonrisa de estamos en track. Pero claro la alegría en casa del pobre dura lo que dura y lo nos encontramos con lo que temíamos toda la ruta, tener que vadear un río que trae agua hasta la pantorrilla. Yo opto por quitarme los calcetines, coger carrerilla y vadear el río, Borja me observa y ve que lo consigo metiendo dos veces los pies en el agua para pedalear. Como el esta muy resfriado, le digo que se ponga las bolsas de plástico en los pies y lo intente, el resultado casi fue bueno si no llega a ser por una roca que le obligo a meter un pie en el agua, el único que se mojo.

Yo seco un poco las zapatillas y me pongo los calcetines, resultado de momento píes secos. Y así se mantendrán durante una hora más o menos en los que comienzo a sentir la humedad y el frío, fruto también de que el sol esta ya a punto de irse a dormir y las nubes no le deja calentar como por la mañana.

clip_image005

Tras el vadeo tan solo nos queda volver a retomar la vía pecuaria donde estaban los forestales por la mañana y todo por pista retornar al Escorial por la preciosa calzada romana que hay bajo la zona de la Silla de Felipe II.

Llegamos al Escorial a eso de las 18:30 con la última claridad del día, sin gota de agua y con un hambre atroz, tal que nos metimos en un bar para dar cuenta de unos bocadillos que nos supieron a gloria, al final nos han salido 52 km con 730 metros de desnivel que nos han dejado exhaustos, buen test para saber como estamos de forma, mal bastante mal. George Sand dijo, “La simplicidad es lo más difícil de conseguir en este mundo, es el último límite de la experiencia y el último esfuerzo del genio”. Para muchos que montan en bici esta ruta será un paseo, nuestro tiempo infame y decir que llegas exhausto una exageración , pero yo estoy feliz por haber pasado un día de primavera en uno de  invierno, por haber visto un atardecer y haberme sentido vivo, que más se le puede pedir a la vida.

clip_image006

Créditos: El Blog de Alakan

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: