Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial (1563 – 1584)   Leave a comment

Felipe II, el "rey escondido", fue un gran amante de las artes y un mecenas artístico. Rodeó su corte madrileña de palacios, pero su construcción favorita fue esta obra manierista, en la cual se recluía durante largos periodos de trabajo y reposo, y que es además la más significativa de su reinado.

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue construido para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín sobre los franceses el 10 de agosto 1557, día de San Lorenzo. Cumplía las funciones que Felipe II consideraba necesarias para la realización de su regia actividad: panteón, palacio, convento, colegio y biblioteca que era el centro de estudios; todo ello en una única y monumental obra que crea un estilo propio: El Escurialense.

Cada dependencia tiene su propio tratamiento dentro de la unidad de todo el conjunto arquitectónico. Es el exponente arquitectónico de la naturaleza de la monarquía autoritaria como unión dependiente de lo humano hacia lo divino. Es la expresión de la voluntad de Felipe II de dejar una huella imborrable de su concepción jerarquizada del mundo en cuya cumbre se hallaba el rey.

Estéticamente, Herrera dotó al monasterio de un estilo purista, de extrema sobriedad. Incluso eliminó las esculturas que iban en las fachadas dejando la expresión arquitectónica en un simple juego de masa y volumen.

El trazado inicial del edificio en 1563 (después de que quedasen excluidos arquitectos muy conocidos por el rey como Alonso de Covarrubias) fue de Juan Bautista de Toledo porque se ajustaba al perfil profesional que permitía que Felipe II fuese el que definiese el contenido de la obra, actuando así el rey como voluntad suprema reguladora de la realización. No olvidemos que el propio monarca consultó a Vignola en relación a la obra. También es cierto que las ideas de Serlio están presentes en la realización del monasterio. A la muerte de Juan Bautista de Toledo siguió la obra Juan de Herrera dado que tenía el mismo perfil profesional que su antecesor. Fue Herrera el que terminó la obra en 1582 dotándola de un estilo muy personal, denominado "Herreriano".

La planta. Es un inmenso rectángulo de 206 metros de fachada por 161 metros de fondo con torres en sus cuatro ángulos y organizado en forma de parrilla como simbólico recuerdo del martirio de San Lorenzo. De dicho rectángulo sólo sobresalen las dependencias reales. El sentido de organización y quietud dominan el visionado de la planta. Por otra parte, y manteniendo esa idea de quieta monumentalidad, la masa de cúpula de la basílica destaca sobre el conjunto de torres y bóvedas en el espacio exterior, mientras que el eje que marca el Patio de lo Reyes, entre la entrada al monasterio, la basílica y las reducidas estancias reales, se consolida como el espacio central que domina la superficie del plano. El equilibrio manierista destaca en todos los espacios que ocupa esta arquitectura.

El interior del Monasterio. En la entrada del monasterio se abre a ambos lados dos patios rectangulares que están subdivididos en cuatro partes, a la manera manierista de ubicar los patios, no como prolongación de la entrada, sino en lo laterales. El más famoso es el Patio de los Evangelistas de Juan de Toledo que está a la derecha, que tiene doble galería que abajo tiene una arquería dórica y jónica en la superior de gran monumentalidad geométrica por su claridad y fuerza clasicista. En su centro tiene una fuente con edículo, de Juan de Herrera, jalonado con una cúpula y de planta octogonal. En él se ubican cuatro hornacinas con las estatuas de lo Evangelistas, obra de Juan Bautista Monegro.

A continuación del sobrio Patio de los Reyes, y en el centro del monasterio, se halla la iglesia, de plan central, influencia de Bramante, donde se combina la planta de cruz griega con la planta basilical, y rematada por un impresionante cúpula. En su interior, nos encontramos con coro en alto y el presbiterio elevado. Debajo de ella y realizado más tarde, está el panteón real de planta octogonal, con arcos, pilastras toscanas y bóvedas de cañón con lunetos, y decorado con mármoles jaspeados para crear un entorno inquietante.

Entre las demás dependencias podemos destacar las Salas Capitulares y la Biblioteca, que recogía gran parte de los libros del rey. Allí se encuentran el conjunto de frescos más bello, aunque de irregular consecución, sobre alegorías de las Ciencias y la Letras, realizados por Tibaldi y con grutescos decorativos. El Greco sólo realizó el San Mauricio en 1582.

El exterior del Monasterio. Desde el exterior el Monasterio es una obra de aire sobrio y austero y de marcada robustez visual. La vista tropieza con una serie de volúmenes repetitivos en el desnudo muro de granito que se halla dinamizado solamente por una monótona serie de sobrias y frías ventanas adinteladas y sin decorar. Es un ritmo manierista. La fachada principal quiebra la austeridad decorativa. Está formada por un pórtico de doble cuerpo cerrado con un frontón. El inferior con ocho columnas jónicas y con cuatro columnas dóricas en el superior. En el cuerpo superior se encuentra la imagen de San Lorenzo. Sin olvidar la solución arquitectónica tipo Austria en los tejados. Son tejados a dos aguas, de pizarra negra que también encontramos en los chapitelles y las buhardillas de las cuatro torres angulares que están terminadas con pirámides con bolas.

El estilo herreriano. Juan de Herrera fue sobre todo un hombre con grandes conocimientos de matemáticas y de una gran cultura humanística, además de tener un especial interés por la arquitectura, como aprendió en Italia. En su gran biblioteca tenía los tratados de Vignola y Serlio sobre arquitectura, así como obras sobre ingeniería y traducciones de Vitrubio. Este humanista crea a partir de su participación en la construcción del monasterio un estilo denominado por su apellido. Se caracteriza por:

  • Desnudez decorativa en el edificio.

  • Búsqueda de las proporciones matemáticas entre los elementos constructivos del edificio.

  • Uso del orden gigante que toma de Palladio.

  • Definición de volúmenes exteriores netamente definidos donde las líneas rectas predominen visualmente.

  • Uso de los chapiteles, que son cubiertas hechas de madera que exteriormente se recubren de pizarra, como continuación de la tradición flamenca.

Datos Técnicos

Nombre: Monasterio de El Escorial

Autor: Juan Bautista de Toledo y Juan Herrera

Fecha: 1563 – 1584. La primera piedra se puso el 23 de abril de 1563 y se acabó la obra el 13 de septiembre de 1584.

Otros: La planta tiene 206 m de ancho por 161 m de fondo

Características: Se levantó para conmemorar la victoria sobre los franceses en San Quintín, el 10 de agosto, día de San Lorenzo

Créditos y Agradecimientos: Miguel Gual

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