MOVIMIENTO 15M & ATTAC MADRID # YES WE CAN   Leave a comment

Un presentimiento venía rondando mi cabeza hacía tiempo: todo el país, la mayoría, daba señales de alarma y el hastío se hacía de día en día más espeso e insostenible. Las primeras charlas matutinas a la llegada al trabajo, los correos por Internet, los encuentros entre amigos antes y después del cine, en el trayecto del autobús, durante y tras una cena, en el almuerzo de trabajo…, en toda situación cotidiana o inusual, sin excepción, el tema de conversación terminaba siendo siempre el mismo: la crisis y como nos iba, en mayor o menor grado, robándonos la sonrisa y sumiendo en el desánimo.

Un grito continuado que, aunque en “petit comité” iba creciendo día a día. En diferentes ambientes y con distintas personas de todo ideario y pelaje, daba igual, se acababa irremediablemente comentando –y lamentando- el cariz que iba tomando la situación económica y el drama del desempleo, rozando ya nuestro entorno hasta erizarnos la piel. Más que una evidencia, era – y es- un desgarro infinito, un vómito a borbotones, agazapado en la garganta de cada uno de nosotros sin discernir si procedía del cerebro o del estómago, o de ambos sitios a la vez. Teníamos que hacer algo -nos decíamos- . No basta con verbalizarlo entre nosotros y todo se quedara en eso: un desahogo sin más. Mientras, veíamos crecer mes a mes los datos del paro, el crecimiento de la deuda, los recortes salariales, los desahucios por impagos de hipotecas, la morosidad, los créditos que no fluyen, el cierre de tantas empresas, el acoso de los “mercados” y las agencias de ratings degradando más y más nuestra credibilidad….¡¡El colapso!!.

Alguien de mi círculo más próximo (Julia Fernández, compañera y sin embargo amiga: la mejor) me habló de la existencia de ATTAC. Me enseñó papeles, sus propuestas, su carácter internacional, su ambición ciudadana…Y lo de la ciudadanía en rebeldía, sin distinción de credo -sentí- me pareció alentador y estimulante. Así fue como llegué a Príncipe 10 (sede de la asociación) y tuve mi primer contacto con otros “recién-llegados” y con Ricardo Zaldívar, su responsable, una persona –me pareció- equidistante entre el sosiego y la firmeza. Y fue así, también, como supe de la manifestación que iba a tener lugar en mi ciudad (Madrid) apenas unos días más tarde con la participación de ATTAC: el 15 de mayo, era el día “D”, a las 18 horas con salida en la Cibeles (Plaza de). ¡Al fin!

Motivada ya lo estaba, pero la idea de manifestarme en la vía pública, gritando sin miedo junto a otras gentes como yo, cuantas más mejor, fue todo un aldabonazo para mi ánimo. Supe, como intuía hacía meses, que al final nos “moveríamos”, que llegaba el despertar, que debíamos ser muchos, y que fuéramos cuantos fuéramos nos íbamos a hacer notar. ¡Y vamos si se nos notó! Fue una auténtica eclosión. Exactamente esto.

Había sido fácil quedar con un grupo de compañeras tan “indignadas” como yo –varones indignados parecía haber muchos, pero ninguno acudió-. Elegimos como punto de reunión, a las 6 del domingo, la esquina del Palacio de Linares, de donde arrancaría la marcha. Por el camino, entre Plaza de España a Cibeles, por Gran Vía, furgones de la policía ya habían cortado el tráfico. Fue en ese preciso instante donde me di cuanta que algo importante iba a ocurrir. Y si no ¿por qué tan exagerado despliegue policial? Según me aproximaba a Cibeles sentí como el latir de mi corazón se hacía tan rápido como mi paso, por la avidez por llegar cuanto antes y ver qué me encontraría allí…: ¡una eclosión!. Cibeles ya estaba llena y los accesos al tráfico cortados. Pude ver a los de ATTAC, a algunos, por las banderas rojas con sus siglas que portaban mientras se dirigían a la cabecera de la manifestación, convocada, justo es de reconocer, por “Democracia Real, Ya”. Ya en el Palacio de Cisneros y reagrupadas las compañeras nos sumamos a la marcha, a un paso muy lento, necesariamente lento por la afluencia de personas: muchas más de las que habíamos imaginado. La realidad superó con creces las previsiones. Una compañera, Amparo, no ocultaría su sorpresa ante la magnitud del evento con cierto sarcasmo: “pensaba que vendríamos a ser 40 o 50, como en la últimas sindicales y que luego nos iríamos a tomar algo por Huertas…”.

Se veía, y se sentía, el carácter espontáneo de la manifestación. Había funcionado el Facebook y demás redes sociales. La mayoría de los reunidos no pasaba de los 25 años, aunque también fuimos muchos “talluditos” y padres de familia con sus pequeños, unos cargados a hombros, otros en sus cochecitos. Lo mejor era el ambiente, distendido y afable. Todos hablamos con todos, como viejos conocidos, compartiendo la sorpresa y comentarios sobre la “chispa” y confección de los carteles: todos muy artesanales, ingeniosos e imaginativos, de manifiesta confección casera y a rotulador. Pero a la oportunidad de los mensajes se le unía un gran sentido del humor, en muchos casos tan ácido como las razones mismas de la manifestación: INDIGNACIÓN Y HARTAZGO de nuestros políticos…

“Esto no es crisis, es estafa”, “No somos mercancía para banqueros y políticos”, “PP y PSOE, la misma piedra”, “Nos tratan como basura” (éste lo portaba un señor de avanzada edad sobre el cartón de un brik de leche abierto), entre otros muchos. La mayoría sorprendentes por su espontánea obviedad…: “NO HAY PAN PARA TANTO CHORIZO” (risas y más risas) y “JUVENTUD SIN FUTURO, SIN CASA, SIN CURRRO, SIN PENSIÓN…¡SIN MIEDO!” (máxima adhesión y máximo realismo).

Fue difícil llegar a Sol, el final del recorrido. Semiimposible avanzar entre el gentío por el centro de ambas calzadas que unen Cibeles con el “kilómetro 0”. Costó unas dos horas y media cumplir el itinerario, que en condiciones normales no pasaría de 10 minutos. Entretanto, palmas, gritos, consignas y una banda con tambores jalonaron el recorrido mientras minuto a minuto parecía crecer en espesor la ingente amalgama humana de indignados entusiastas que allí nos desgañitamos. Pero llegamos.

Pasadas las ocho y media de la tarde, decidimos regresar a nuestras casas: al día siguiente era lunes y tocaba madrugar. Nos íbamos satisfechas y esperanzadas, aunque sorprendidas por el éxito real de afluencia, mientras yo no hacía más que insistir, casi machaconamente –algo usual en mí- a mis compis una obsesiva conclusión: esto es sólo el principio. No hemos hecho más que empezar…

Luego vendría lo de Sol (finalizado ya todo, bronca con la policía, grupúsculos de exaltados y las detenciones habituales…), pero esto nos lo saltamos porque no fue vivido en directo. Sí que fue una gran sorpresa la acampada posterior, que ha dado tantas vueltas y nos dado portadas en todos los diarios e informativos de TV mundiales bajo un titular común. “SPANISH REVOLUTION”. Una acampada que aún sigue, pero que ha dado sobradas muestras de que esto no era algo manipulado por grupo o partido alguno, sino fruto de la manifestación misma y de la espontaneidad.

De todas estas jornadas, la mejor –la más tensa pero más emocionante- fue la del viernes noche antes de la “jornada de reflexión”, previa al domingo de elecciones a ayuntamientos y autonomías: una orden de desalojar antes de las 24 horas (12:00 de la noche, procedente de la Junta Electoral Central, ponía al responsale de Interior y Vicepresidente del Gobierno, Rubalcaba, literalmente contra las cuerdas…)

Fue una noche larga. Para no olvidar. La afluencia de personas por las calles adyacentes a la Puerta del Sol, sin excepción, hacían prácticamente imposible aproximarse a los acampados ya a primeras horas de la tarde. Pero no importa, nos decíamos. Hay que estar y nos quedamos. Así fue como antes de que las maniíllas del gran reloj alcanzasen las 12 en punto de la anoche, un silencio sepulcral, y sentados en la calzada, aceras o donde pudimos, levantamos nuestras manos como lo hacen las personas sordas y que equivale a su aplauso. Lo inmediato fue un grito ensordecedor jaleado con palmas y continuas frases como “POLICÍA NO MIRES, UNETE”…o “NO NOS REPRESENTAIS” , este último solagan clara y obviamente dirigido a los políticos.

Los letreros y las pancartas más visibles eran en muchos casos los mismos que los de la manifestación del 15-M. Con novedades muy jugosas. “NO SOMOS ANTISISTEMA, EL SISTEMA ES ANTINOSOTROS” y una que resumía perfectamente el sentido de la acampada al más puro estilo Obama: “YES, WE CAMP”.

A mí, como a mis compañer@s esa noche nos hizo especial gracia una pancarta que, aunque artesanalmente realizada, era un derroche de gracia, un primor vamos. La portaba un estudiante de Bilbao vestido con falda escocesa: QUE NOS GOBIERNEN LAS PUTAS, PORQUE SUS HIJOS NOS HAN FALLADO”. Esto por una cara y por la otra una foto compartida entre Zapatero y Rajoy sobre una frase: “LOS DOS SON LA MISMA MIERDA”.

Como quiera que el estudiante bilbaíno tenía más pinta de escocés que de Bilbao y había también extranjeros, yo le traduje al inglés su slogan para ver cómo sonaba: “WE PREFER TU BE GOVERNED BY BITCHES, BECAUSE THEIR SONS HAVE CHEATED US”. Y a mi compañera Amparo su slogan preferido –prometió hacérselo en casa para nuevas convocatorias- le quedaría más o menos: “WE DON’T HAVE ENOUGH BREAD FOR SO MUCH CHORIZO”, para que los vean y entiendan los periodistas extranjeros (también hubo bastantes).

Por lo que mí respecta, ya tengo decidido el mío, mi cartel. Es éste: “EL MUNDO ESTÁ DIVIDIDO ENTRE DOS GRUPOS: INDIGNOS E INDIGNADOS”. Ya me voy a poner a ello, porque esto, lo repito una vez más, no ha hecho sino empazar…

Créditos y Agradecimientos: Rosa López Moraleda, Attac Madrid

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Publicado 27 mayo, 2011 por Andrés Magaña García en ATTAC, Movimiento 15M

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