Miguel Delibes y el asedio de la censura # Campus Estival de la Universidad Complutense en el Real Sitio del Escorial   Leave a comment

El curso de verano de El Escorial, “Lecturas de Miguel Delibes”, espejo trágico del drama que vivieron los pueblos castellanos durante décadas antes del éxodo final al que venimos asistiendo en nuestros días, nos ha permitido bucear en un aspecto poco conocido de su periplo como escritor: la escasamente conocida batalla que el autor de El disputado voto del señor Cayo (1978) o Los santos inocentes (1981) libró contra la censura.

Delibes desarrolló a través del oficio periodístico una faceta de librepensador frente al Régimen a favor de un plan de desarrollo de la región, una característica determinante de su pensamiento que lo condujo a abandonar la dirección de El Norte de Castilla en 1966. En la década de los años 50, el Régimen fue reconocido internacionalmente y España fue admitida en la ONU en 1955. El autor de El camino (1950) decidió entonces dar principio a una trayectoria periodística independiente y comprometida con Castilla que alcanzó su cenit en las décadas de los años 50 y 60, primero como subdirector —en 1953—, después como director interino —1958— y —en 1960—, como director.

Como subdirector, Delibes recuperó en 1953 la línea editorial regionalista, liberal y castellana que había perdido el periódico durante la etapa de Gabriel Herrero —director ejecutivo impuesto por la Delegación de Prensa del Régimen—, con nuevas secciones como “Campos y mercados”, “En defensa del castellano” y “Campaña para la creación y mejora de escuelas” y un suplemento semanal agrícola, “Las cosas del campo”; su intención: acercar el periódico a los intereses sociales de los castellanos.

En los editoriales, Delibes burló a los censores mediante el recurso retórico de la laudatio o elogio inicial a la autoridad competente que daba paso al recuento exhaustivo de carencias que habían de ser solventadas: las mieles del parabién introducían la amargura y la denuncia social de la situación real de Castilla. Su entusiasmo en la defensa de las gentes del pueblo castellano —constante en su producción novelística— se saldó con nada menos que cuatro amonestaciones de la Delegación Provincial de Información y Turismo en 1954, coincidiendo con el año de celebraciones del centenario del periódico. La primera de ellas se refería al poco realce que el periódico había dado a la conmemoración del 1 de abril, Día de la Victoria (una noticia a dos columnas con una fotografía de Franco y un breve editorial). La segunda amonestación, tras la fecha del 18 de julio de 1955, fue motivada de nuevo por la ausencia de conmemoración de la fecha del Alzamiento e inicio de la Guerra Civil: Delibes decidió no incluir los reportajes oficiales distribuidos a la prensa por la agencia oficial.

El 27 de mayo de 1958, nada más ser nombrado subdirector, publicó el editorial programático y declarativo “Castilla tiene sed”, en el que pidió la anulación del Proyecto Moncabril de aprovechamiento de la cabecera del Esla, que iba a perjudicar el sistema de regadío castellano, y propuso un Plan de Tierra de Campos elaborado por el Consejo Económico y Sindical de Palencia, basado en el desarrollo sostenible de la agricultura y la industria castellanas y la transformación del secano en regadío.

Este plan polémico y contestatario terminó en La Moncloa, donde se tomó buena nota de la oposición y se decidió finalmente construir el embalse de Riaño. En 1959 añadió Delibes varias campañas informativas y de opinión para favorecer a los vecinos del Barrio España, cuyos hogares se habían visto dañados por las lluvias torrenciales; lectores sindicalistas y del sector ferroviario acogieron entusiasmados estos temas, afianzándose así la tendencia castellanista y agraria, a pesar de los apercibimientos y multas del Ministerio de Información y Turismo.

Tal fue su preocupación, que creó un nuevo suplemento, ya abiertamente opuesto a la mordaza del Régimen, “El caballo de Troya”, que da cobijo a un tipo de articulismo enfrentado al Régimen, y que salió por primera vez el 5 de marzo de 1961. Y ya en 1962, Delibes emitió al Ministerio de Información y Turismo un informe detallado y valiente sobre las reivindicaciones castellanas, hasta que finalmente publicó “La ruina de Castilla” el 24 de marzo de 1963 y abandonó la dirección del periódico oficialmente en abril de 1966, tras sufrir las presiones de un subdirector afecto al Régimen.

Ésta es la historia que no se conoce de Miguel Delibes, la de la lucha y el compromiso a favor de Castilla y de la reforma agraria, las herramientas de las que el gran escritor se sirvió durante su ejercicio del oficio periodístico y que perfila el profundo sentido ético de su obra, con el telón de fondo del derecho a la información veraz, proclamado por un genio de las letras al que siempre se le negó el Premio Nobel de Literatura.

Créditos y Agradecimientos: El Imparcial # David Felipe Arranz

Etiquetas de Technorati: ,,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: