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JUAN DE VILLANUEVA ARQUITECTO DEL REAL SITIO DEL ESCORIAL   Leave a comment

La arquitectura de San Lorenzo de El Escorial tiene tres nombres fundamentales: los dos primeros, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, son los responsables de la obra del Monasterio, el monumento más conocido y visitado de la localidad; el tercero es Juan de Villanueva (1739-1811), autor de numerosos edificios en el centro histórico y del que ahora se conmemora el bicentenario de su muerte. Con este motivo, el Ayuntamiento ha programado para mañana, sábado, una conferencia bajo el título de Los fundamentos del pueblo escurialense, a cargo de José Luis Abellán, catedrático de la Universidad Complutense y ex presidente del Ateneo de Madrid. La cita es a las 12.30 horas en la Casa de Cultura.

CASUTA DEK PRINCIPE

Este mismo espacio será escenario, hasta el 19 de noviembre, de la exposición La obra de Juan de Villanueva en San Lorenzo de El Escorial. La muestra incluye una biografía del arquitecto, por Pedro Monleón; réplicas de algunas edificaciones urbanas representativas de su estilo, realizadas por José Martínez Alonso (autor del Belén tradicional que habitualmente se expone en la Casa de Cultura durante la Navidad, además de numerosas carretas de la Romería) y su hijo Alfonso Martínez Muñoz; dibujos a plumilla de Félix Bernardino; descripción de los edificios y su ubicación; distintas publicaciones turísticas municipales; y la proyección del documental Juan de Villanueva, el genio olvidado, una producción de Canal Historia con dirección de Regis Francisco López.

Su vinculación con la localidad se inicia en 1768, cuando es designado arquitecto de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio. Este nombramiento le dio la oportunidad de conocer la obra de Juan de Herrera, que será el arquitecto que más influya en su obra. Su estilo, de gran severidad y sentido de las proporciones, se caracteriza por ser una síntesis entre el estilo herreriano y el neoclasicismo.

Sus primeras obras en San Lorenzo son las casas del Cónsul de Francia, situada en la calle Real, y del Marqués de Campo Villar, en Juan de Leyva. En 1769 recibe el encargo de la Casa de los Infantes y la Reina, proyecto que constituía todo un reto tanto por la ubicación, frente a la fachada principal del Monasterio, como por el espacio a ocupar, que era muy alargado y estrecho. En su momento se estudió la posibilidad de ubicar aquí un Parador de Turismo, posibilidad que fue finalmente descartada. También es el responsable de la Casita de Arriba o del Infante, inspirándose en las villas italianas de Palladio, y la de Abajo o del Príncipe, en El Escorial.

Otros trabajos de Juan de Villanueva en el casco histórico son la Casa del Duque de Medinaceli (1785), la Tercera Casa de Oficios o del Secretario de Estado (1785-1797) -cerrando el perímetro de la Lonja y asumiendo el estilo herreriano- y la Casa de las Columnas o de las Tiendas (calle Reina Victoria). Además, se le atribuyen edificios como la Casa de Don Francisco Martínez de Sobral y el Cuartel de Voluntarios a Caballo, que actualmente acoge el legado de Luis Cervera Vera y en donde se proyectó la creación de un Centro de Estudios Herrerianos. Finalmente, su mano, a través de reformas o ampliaciones, también está en el actual Eurofórum (Casa de Familias de los Infantes Carlos María Isidro y Francisco de Paula) y el hospital de San Carlos (Centro de Salud).

Créditos y Agradecimientos: El Faro del Guadarrama

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Publicado 28 octubre, 2011 por Andrés Magaña García en Juan de Villanueva

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Homenaje al arquitecto Juan de Villanueva en el Real Sitio del Escorial   Leave a comment

Homenaje-a-Juan-de-Villanueva

El Ayuntamiento de El Escorial a través de la concejalía de Cultura continúa con las actividades en verano con el homenaje al arquitecto Juan de Villanueva, en el bicentenario de su fallecimiento.

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La trayectoria artística de Juan de Villanueva se inicia a muy temprana edad y cuenta con una dilatada formación académica. En 1777, Carlos III lo nombró arquitecto del príncipe y los infantes. En lo sucesivo trabajaría casi en exclusiva para la Casa Real. Desde 1781 fue arquitecto encargado del Real Sitio de El Escorial; Carlos IV le nombró maestro mayor, cargo que aparece más frecuentemente nombrado como arquitecto mayor.

Su estilo, de gran severidad y sentido de las proporciones, se caracteriza como una síntesis entre el estilo herreriano y el neoclasicismo. Se considera que sus máximas influencias son Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, artífices del Monasterio de El Escorial.

La Casita del Príncipe, obra de Juan de Villanueva, es el edificio más importante de estilo neoclásico ubicado en El Escorial. En colaboración y junto con Patrimonio Nacional, la concejalía de Cultura ha querido resaltar la figura de este gran arquitecto facilitando el acceso al interior de la Casita. El edificio cuenta a su vez con un espectacular jardín histórico.

ARQUITECTO Y MAESTRO

La trayectoria artística de Juan de Villanueva se inicia a muy temprana edad y cuenta con una dilatada formación académica. En 1777, Carlos III lo nombró arquitecto del príncipe y los infantes. En lo sucesivo trabajaría casi en exclusiva para la Casa Real. Desde 1781 fue arquitecto encargado del Real Sitio de El Escorial; Carlos IV lo nombró maestro mayor, cargo que aparece más frecuentemente nombrado como arquitecto mayor.

Su estilo, de gran severidad y sentido de las proporciones, se caracteriza como una síntesis entre el estilo herreriano y el neoclasicismo. Se considera que sus máximas influencias son Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, artífices del Monasterio de El Escorial.

La Casita del Príncipe, obra de Juan de Villanueva, es el edificio más importante de estilo neoclásico ubicado en El Escorial. En colaboración y junto con Patrimonio Nacional, la concejalía de Cultura ha querido resaltar la figura de este gran arquitecto facilitando el acceso al interior de la Casita. El edificio cuenta a su vez con un espectacular jardín histórico.

Con motivo del bicentenario de la muerte de Juan de Villanueva, el arquitecto de la Casita del Príncipe de El Escorial, Patrimonio Nacional y la Concejalía de Cultura han organizado una serie de visitas guiadas a la Casita del Príncipe para los días 19 y 20 de julio. Para poder asistir, es indispensable la previa inscripción en el Centro Cultural. Las visitas se realizarán por la mañana. La entrada es gratuita (más información en el Centro Cultural: 91 890 27 64 ) y las inscripciones comienzan hoy, lunes 4 de julio. Por otro lado, para el 16 y 17 de julio se ha programado un festival llamado ‘Música al atardecer’, que supone la celebración de un concierto en el interior del Jardín Histórico de la Casita. Para poder asistir también es necesario tener invitación previa de Patrimonio Nacional (matiné: 13:00 h.).

Los próximos días 19 y 20 de julio, en horario de mañana , a partir de las 10 y hasta las 12 horas diferentes grupos accederán a una visita guiada. Es necesaria la previa inscripción en el Centro Cultural Villa de El Escorial, a partir del 4 de julio en horario de 10 a 14 horas. Las plazas son limitadas y son gratuitas.

Créditos y Agradecimientos: Ayuntamiento de El Escorial

EL MONASTERIO DE SAN LORENZO EL REAL DE EL ESCORIAL/REAL MONASTERIO DEL ESCORIAL   Leave a comment

Vamos a realizar un repaso pormenorizado a todas aquellas construcciones emblemáticas de la geografía española. Como no podía ser de otro modo comenzamos con el Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, al cual se ha denominado como la octava maravilla del mundo.

1.- INTRODUCCIÓN

El monasterio de El Escorial es, por antonomasia, el monumento arquitectónico español de la Edad Moderna. Erigido como morada eterna de Carlos V y, posteriormente de la dinastía de los Habsburgo Españoles, ha sido considerado como el edificio más representativo del Siglo de Oro. El Escorial es "libresco" e internacional, inventivo y nacional, enraizado en un mundo local pero cuyo significado pudiera considerarse universal; que fuera una construcción doblemente clasicista , por una parte que hiciera referencia al mundo grecorromano y, por otra, que se considerara un "clásico" para las generaciones futuras. Por ello se convirtió en un monumento mítico, gracias a los grabados de Pedro Perret basados en las Estampas de Juan de Herrera, que consideraban el Monasterio como una moderna reconstrucción el antiguo Templo de Salomón.

También excepcional había de ser su influencia sobre el futuro desarrollo de la arquitectura española. El Escorial se convirtió en paradigma de calidad y modelo a imitar para los Arquitectos de la Ilustración y del propio s. XX. Edificios a la sombra del monasterio destacan, entre otros, Vorau, Weingarten, Mafra, Whitehall o el mismo Palacio de Versalles.

2.- HISTORIA

Decidido a fundar el Monasterio, Felipe II inició en 1558 la Búsqueda del lugar idóneo para su emplazamiento, que fijó a finales de 1562 en El Escorial. La obra según el proyecto o "traza universal" de Juan Bautista de Toledo. En 1571 la parte destinada a convento estaba ya casi concluida; en 1572 se comenzó la Casa del Rey y en 1574 la Basílica, consagrada en 1595, fecha en que puede considerarse finalizada la obra, aunque la última piedra se colocara en 1584 y la tarea decorativa se prolongase algunos años.

El Rey supervisó personalmente toda la construcción, de la que eran responsables el arquitecto, el prior y dos comisiones. El arquitecto era nombrado directamente por el Rey y sólo a él tenía que dar cuenta de su trabajo y no al prior, que por lo demás era la máxima autoridad de la obra.

El Escorial no puede considerarse obra de un solo arquitecto, sino fruto de una compleja colaboración en la que destacan dos proyectistas: Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Al primero, que había trabajado en el Vaticano como ayudante de Miguel Ángel, le corresponde la disposición de la planta general y la mayor parte de las trazas. Durante el periodo en el que el segundo dirigió las obras se edificó casi todo el conjunto, incluidas diversas partes que no habían sido diseñadas por Toledo. Teniendo en cuenta las numerosas consultas realizadas a otros arquitectos italianos y españoles para llegar a las síntesis finales, hay que considerar que la obra de El Escorial es una emanación particularísima del carácter de Felipe II. Tampoco hay que olvidar la importancia de los maestros de obra y aparejadores como Fray Antonio de Villacastín, Pedro de Tolosa, Diego de Alcántara o Juan de Minjares. Discípulo de Herrera y continuador de su tarea a partir de 1583, fue Francisco de Mora.

A partir de entonces El Escorial ha sido obra de continuas reformas y reconstrucciones; Felipe III inició la obra del Panteón. Felipe IV lo terminó y enriqueció la colección de pintura. Carlos II mandó reconstruir el monasterio a Bartolomé Zumbigo tras el incendio de 1671. A partir de 1767, Carlos III ordenó la urbanización del lugar construyendo las casa nuevas de la Lonja y las casitas del Príncipe y el Infante. A Carlos IV se debe la remodelación de la fachada norte y la decoración del Palacio de los Borbones.

En los siglos XIX y XX , con las leyes desamortizadoras, los bienes fundacionales del Monasterio pasaron a manos de la corona. El Monasterio se destinó a diferentes usos religiosos hasta su adscripción a los monjes agustinos en 1875.

3.- DESCRIPCIÓN Y PARTES DEL MONASTERIO

Contemplado desde fuera, el monasterio de El Escorial parece una enorme estructura horizontal, cerrada y hermética, salpicada por los acentos verticales de las torres que rodean la cúpula central. Construido en granito, su masa gris se caldea alcanzando tintes dorados en sus fachadas meridional y occidental. Los tejados, realizados a base de pizarra, resplandecen como si se tratara de muros de plata inclinados. El carácter sólido y cerrado se acentúa todavía más por la relativa pequeñez de sus vanos, que rítmicamente alineados puntean sus muros. Este estilo "desornamentado" es el elemento característico de El Escorial. Desde el exterior del monasterio se pueden observar la Lonja, los Corredores del Sol y los jardines.

La Fachada Principal

Resulta evidente su forma eclesiástica (con dos órdenes dórico y jónico superpuestos), con sus medias columnas lisas enfatizando el carácter religioso del conjunto.

El Convento

Ocupa la zona occidental del Monasterio. Esta organizada siguiendo un esquema cruciforme, con cuatro brazos que enmarcan cuatro pequeños claustros, llamados Patios Chicos. El centro de la cruz está constituido por un elevado zaguán, verdadera lucerna interior de sobria apariencia y torre enchapitelada al exterior. Daba paso a cuatro salas rectangulares: la cocina, el refectorio, la caja de necesarias y la ropería.

Claustro Principal

Ocupa la zona oriental del convento. Es una estructura de dos pisos con arcos sobre pilares y medias columnas dóricas y jónicas, en correcta superposición de los órdenes clásicos: su configuración parte de los patios romanos renacentistas, pero los supera por su amplitud y horizontalidad. En el centro se halla el célebre templete de los Evangelistas, última obra de Juan de Herrera para el monasterio: el exterior es de granito mientras que el interior está chapado de ricas piedras duras y se presenta como un tholos clásico. Está coronado por una cúpula también de granito. Posee estructura centralizada con planta pseudoctogonal.

El Palacio Privado

Se encuentran rodeando el ábside de la basílica. Se halla conectado visualmente tanto con los exteriores ajardinados como con el altar mayor de la iglesia. Sus habitaciones eran muy sencillas y de moderado tamaño. Su centro es el Patio de Mascarones con tres pandas sobre columnas y arcos en el piso inferior. El cuarto lado del patio queda ciego con dos fuentes en sus muros con surtidores con mascarones, de ahí el nombre.

El Palacio Público

Está situado en la zona oriental del sector norte, estuvo destinado a ser el palacio de la corte. Se organiza en torno a un gran patio similar al claustro principal aunque sustituye las medias columnas por pilastras

Colegio y Seminario

Situados en la zona norte, en un principio fueron ideados como área de servicios, función que sólo permanecería en uno de sus cuatro patios. El seminario y el colegio disponían de cocinas, refectorio, necesarias y dormitorios, añadiéndose las correspondientes aulas para las lecciones y un pasadero utilizado como lugar de recreo.

La Biblioteca

Se halla en la parte central delantera. Es un enorme salón abovedado.Adosadas a sus muros quedan las estanterías de madera bicroma compuestas de columnas dóricas con pedestales, entablamento con triglifos y metopas y bolas de remate.

Patio de los Reyes

Situada en el centro, precede a la basílica. Está compuesta de tenues pilastras asimétricas y al final consta de una escalinata que da paso al templo "sacralizando " de este modo el pavimento elevado de la basílica.

La Basílica

Antes de penetrar en el templo, se accede primero a la capilla pública del sotacoro, capilla funeraria y privada. Se trata de una estructura centralizada, célebre por su planísima bóveda vaída central, y cuya planta repite a menor escala la zona principal. La zona de la basílica propiamente dicha consta de un cuerpo centralizado, de planta cuadrada y ábsides planos, con cúpula central y cuatro bóvedas de cañón, mientras que los espacios de las esquinas se cubren con vaídas. La planta se inspiró en San. Pedro de Roma pero cuadrando sus ábsides curvos. Todas sus bóvedas (de ladrillo) surgen de los muros, horadados en lo alto por un pasadizo que recorre su perímetro interior, y de cuatro grandes pilares ochavados, decorados con parejas de pilastras dóricas. A este bloque central se le añade, longitudinalmente, el sotacoro centralizado y el coro alto a los pies y en la cabecera el sancta sanctorum ancho y poco profundo. La iglesia, de dramática iluminación gracias a su empleo de vanos termales y a la luz cenital de su cúpula. La cúpula es de granito careciendo de revestimiento al exterior. Por primera vez se materializa en España una verdadera cúpula de tambor, más a la manera renacentista que a la romana. La cubrición de la Basílica es de madera (mediante arcadas de ladrillo longitudinales a la bóveda) cubierta con planchas de plomo y teja de pizarra.

Los Museos

Están situados en el centro de la fachada norte y consta de cuatro partes: Sala de San Mauricio, el Museo de Arquitectura, la Galería de Batallas y el Museo de Pintura.

Los Panteones

Se divide en el de los Reyes(s. XVII, barroco, 1 sala) y el de los Infantes(s. XIX, ecléctico, 8 salas).

Panteón de los Reyes

Consta de una cámara circular cubierta con media naranja y cuya circunferencia se segmenta en ocho tramos. Originalmente era de granito pero Felipe III la ordenó revestir de mármoles y bronces.

Panteón de Infantes

Se construyó por iniciativa de Isabel II. El estilo del conjunto da lugar a formas nuevas de pesadez verdaderamente sepulcral. La fría riqueza del material, su colorido y el interés histórico forman su atractivo.

La Casita del Infante

También llamada de Arriba, construida por Juan de Villanueva entre 1771 y 1773. Destaca su noble arquitectura jónica se integra en un jardín aterrazado, a la italiana.

La Casita del Príncipe

También denominada de Abajo, construida al mismo tiempo de la anterior y ampliada entre 1781 y 1784. Además de la mayor envergadura del proyecto, esta casa aventaja a la del Infante en la mejor conservación de su decoración interior.

4.-LA FIGURA DEL APAREJADOR EN EL ESCORIAL

Si una persona destaca sobre las demás en la construcción de El Escorial (junto a Juan de Herrera), no es otro que Fray Antonio de Villacastín.

Clérigo especialmente dotado para la organización y dirección de obras, su capacidad de trabajo, devoción y entrega de la buena marcha,economía y calidad de las obras, le hacen acreedor de la confianza del Rey hasta tal punto de que no se realizaba nada en El Escorial sin que Villacastín no diera su consentimiento.

La función del aparejador consistía en ser el responsable de la ejecución de órdenes y diseños, lugarteniente e intermediario técnico entre Maestro Mayor y el resto de categorías y oficios que tomaban parte en la edificación.Como observamos, se produce un modo de división del trabajo que supera el viejo modo gremial existente.

Además de Villacastín, trabajaron en El Escorial Pedro de Tolosa y Lucas Escalante, si bien estos últimos eran maestros aparejadores,sólo se dedicaban al aspecto de la cantería.

5.-EQUIPOS DE OBRA UTILIZADOS EN EL ESCORIAL

Muchos de los equipos de obra utilizados en la actualidad, ya se usaron en el s. XVI en la construcción de El Escorial. Podemos citar elementos tales como el andamio, los tornos, ganchos de elevación, ergates o cabrestantes, escuadra, cabrias,etc.

Sin embargo, hay otros aparatos menos conocidos pero imprescindibles en su época: la saltarregla y el bailbel.

La saltarregla es una especie de compás, de madera o de hierro con uno de sus brazos curvados y con las caras interiores de us brazos planas, ya que su misión es la de transportar ángulos.Su uso es fundamental en al caso de las trompas y todo tipo de arcos, al cortearse la dovela por la testa, de manera que el ángulo sea el adecuado.

El baibel es una escuadra con uno de sus brazos curvos, cuyo cometido es el de obterner la curvatura interior de los arcos, la concavidad de todo tipo de bóvedas y espacios cupuliformes.

Tanto la saltarregla como el baibel, son instrumentos fabricados única y exclusivamente para la pieza o elemento que se está construyendo cojn lo cual son instrumentos creados ex profeso para cada caso concreto.

Para finalizar, nos referiremos a un equipo fundamental al que hubo que "adecuar" en la construcción del monasterio: es, efectivamente, la grúa.

La utilización de la grúa trajo, al principio, dificultades, debido a la excesiva elevación del muro, con lo cual para su construcción se requería subir la grua con una cabrilla sobre el muro cada vez que éste aumentaba en altura, lo que retrasaba las obras.

La solución la aportó un destajero, Juan de Betesolo, que propuso subir las grúas sobre unas estructuras de madera, denominadas "cámaras" para que pudieran operar desde el suelo.De esta manera, se pudieron agilizar los trabajos del Monasterio hasta su finalización en 1584.

CRONOLOGÍA

1557 Victoria de Sn.Quintín.

1558 Muerte de Carlos V en Yuste.

1559 Nombramiento de Juan Bautista de Toledo como arquitecto Real.

1561 Elección de la orden jerónima y del sitio del Escorial.

1563 Juan de Herrera y Juan de Valencia trabajan a las órdenes de Juan Bautista.

1564 Primeras piedras del monasterio e iglesia y decisión de ampliar el monasterio.

1567 Felipe II firma el acta de fundación.

1574 Traslado de los primeros cuerpos reales.

1576 Inicio definitivo de la obra de la basílica.

1579 Inicio del retablo mayor.

1583 Llegada de Luca Cambiasso.

1584 Se inicia la decoración de la Sala de las Batallas.

1585 Muerte de Cambiasso. Llegada de Zuccaro.

1586 Partida de Zuccaro. Llegada de Tibaldi. Consagración de la Basílica.

1590 Conclusión del retablo mayor.

1592 Se inicia el monumento funerario de Carlos V.

1597 Conclusión del monumento e inicio del de Felipe II.

1598 Muerte de Felipe II.

1600 Conclusión del monumento funerario de Felipe II.

1617 Inicio de la construcción del Panteón de Reyes, finalizado en 1664.

1671 Importante incendio que conllevó la construcción de nuevos tejados.

1684 Consagración de la Sagrada forma, de Coello, en la sacristía.

1771 Juan de Villanueva inicia su labor arquitectónica.

1808 Las tropas de Napoleón ocupan El Escorial.

1837 La orden jerónima es expulsada.

1854 Disolución de la orden jerónima.

1885 Convento y colegio son entregados a la orden de los agustinos.

Créditos: Universidad Politécnica de Valencia

Bicentenario de la muerte de Juan de Villanueva Arquitecto Mayor de Carlos III y de José Bonaparte   1 comment

Cuando murió, el 22 de agosto de 1811, Juan de Villanueva era Arquitecto Mayor de José de Bonaparte, paradójicamente, responsable de la ruina de sus obras más significativas, el Museo del Prado y el Real Observatorio. En 1808 los franceses se habían acuartelado en el Museo del Prado (entonces Gabinete de Historia Natural) y habían desmontado el plomo de cubiertas, canalones y bajantes para hacer balas de cañón. El Real Observatorio había servido de polvorín durante la invasión napoleónica.

En pleno barrio de Las Letras se encuentra uno de los edificios menos conocidos de Villanueva, la Real Academia de la Historia. No fue construido como tal. Cuando Villanueva acometió obras en el Prado derribó la imprenta y depósito de los libros del nuevo rezado de los jerónimos del Monasterio del Escorial. El rey encargó al arquitecto otro edificio para tal fin en la capital, la hoy Real Academia de la Historia: “Es un edificio caro y noble, pero no por su uso, una imprenta de misales, sino porque era un encargo real y debía de tener toda la solemnidad de un edificio oficial”, dice Pedro Moleón, Profesor de Historia de la Arquitectura de la ETS de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Lo que sí marcó su uso fue la incombustibilidad de la construcción. Dado que era un depósito de papel, y que Villanueva pertenecía a esa generación que había visto arder el Real Alcázar de Madrid y la Plaza Mayor de Madrid, el arquitecto construyó un edificio sólido, sin una gota de madera. Todas las escaleras son de granito y los techos de ladrillo.

En la academia abundan los rincones donde se puede comprobar la desnuda belleza del neoclasicismo de Villanueva. “Esta escalera de granito es puro Escorial“, explica Emanuela Gambini, arquitecta de la casa desde los años sesenta, responsable de la reciente restauración de su fachada. “El edificio nació para albergar libros y papeles, y eso es lo que guarda”, explica. Entre sus más de 400.000 volúmenes, incunables y manuscritos como el Códice Emilianense del siglo X, en cuyas glosas se hallan las primeras palabras escritas en castellano y en vasco.

El Escorial fue la gran influencia de Villanueva. Imprimió en él un clasicismo desornamentado profundo, que no soporta molduras decorativas ni fruslerías. “Pero Villanueva no es severo, sino contenido”, dice Moleón. “Cuando tiene que ser gracioso, en el mejor sentido, también sabe serlo; El Prado, por ejemplo, tuvo sus detractores porque era muy atrevido para la época”.

En la Real Academia la mayor osadía fue la puerta. Para traer las enormes jambas enterizas de granito, de casi siete metros, Villanueva tuvo que trazar un camino seguro para los carros: no podían pasar por donde hubiese vías de agua ya que el peso podía hundir la calzada.

Juan de Villanueva fue una estrella: hizo fortuna y gozó de todo el prestigio y los honores de su época. Delgado y narigudo, según lo pintó Goya y “de carácter filosófico” según lo describió su amigo Jovellanos. Algo “malhumorado”, dejó escrito él mismo. “Muy celoso de sus cargos, controlaba todo lo que se hacía en la ciudad”, explica Moleón, “y fue sin duda el arquitecto español más importante del XVIII”. Sus obras guardan, según el profesor, lecciones para el arquitecto actual. A pesar de su fama y su poder, Villanueva siempre tuvo claro que la arquitectura debe estar arraigada en el lugar que ocupa y que, ante todo, debe responder a su función.

Créditos: Pedro Moleón, Patricia Gonsálves, El País

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